domingo, septiembre 06, 2026

Toscana Project 2026 - 04: Duomo - Baptisterio San Giovani - Santa Maria del Fiore - Ghiberti - Brunelleschi - Da Vinci #Florencia #Firenze #cronica #Toscana #project #viaje #travel #historia #tour

Esta tercera entrega de las crónicas por Florencia y la Toscana es la continuación de Toscana Project 2026 - 03 (en Emeshing.com)

Durante el free tour llegamos inevitablemente a uno de los grandes protagonistas de Florencia: el conjunto del Duomo. Da igual cuántas veces pasemos por delante, porque cada vez que aparece entre las calles estrechas del centro volvemos a levantar la cabeza. Su tamaño, los mármoles blancos, verdes y rosados y, sobre todo, la enorme cúpula hacen difícil acostumbrarse a tenerlo delante.

La historia empieza con el Baptisterio de San Giovanni, el edificio más antiguo del conjunto. Durante siglos ocupa un lugar central en la vida religiosa de Florencia y por él pasan generaciones enteras de florentinos. Después llega la gran decisión de finales del siglo XIII: construir una nueva catedral capaz de representar la riqueza y la ambición de una ciudad que ya compite con las principales potencias italianas.

En 1296 comienza la construcción de Santa Maria del Fiore, inicialmente bajo la dirección de Arnolfo di Cambio. El proyecto es enorme y se prolonga durante generaciones, algo bastante habitual en las grandes catedrales medievales. En 1334, Giotto empieza además a trabajar en el espectacular campanario que hoy lleva su nombre, aunque muere pocos años después y son otros maestros quienes terminan la obra.

Mientras avanza la catedral aparece un problema gigantesco, literalmente. Sobre el crucero queda un enorme espacio preparado para una cúpula, pero las dimensiones previstas son tan grandes que nadie tiene claro cómo construirla. Las técnicas tradicionales necesitan una estructura provisional de madera capaz de sostener la obra mientras se levanta, y hacer algo así a aquella escala resulta casi imposible.

Entonces aparece Filippo Brunelleschi. Arquitecto, ingeniero, inventor y antiguo orfebre, propone una solución que rompe con buena parte de las técnicas habituales de construcción. Diseña una doble estructura para la cúpula, desarrolla sistemas especiales de refuerzo, utiliza una particular disposición de los ladrillos y crea incluso maquinaria específica para elevar materiales hasta unas alturas extraordinarias para la época. 

Su solución aparece 20 años después de haberse ido a Roma a estudias, después que le copiaran su técnica en el concurso para las puerta del Baptisterio de San Giovani de Florencia por parte de Lorenzo Ghiberti (Norte y Este)

Las obras de la cúpula empiezan en 1420 y avanzan durante dieciséis años. En 1436, Florencia puede finalmente contemplar terminada una estructura que todavía hoy sigue siendo una de las mayores cúpulas de mampostería construidas jamás. Lo impresionante no es únicamente su tamaño, sino pensar que se levanta hace casi seis siglos sin grúas modernas, sin motores y sin los sistemas de cálculo actuales.

Brunelleschi diseña también la linterna que debe coronar la cúpula, aunque muere antes de verla completamente terminada. Años después, el taller de Andrea del Verrocchio recibe el encargo de fabricar la gran esfera de cobre dorado que se coloca sobre la linterna. Y aquí vuelve a aparecer una de esas conexiones increíbles que parecen repetirse constantemente en Florencia: en el taller de Verrocchio trabaja entonces un joven llamado Leonardo da Vinci.

Leonardo no construye la linterna, pero vive muy cerca del proceso técnico que permite fabricar y elevar aquella enorme esfera hasta lo alto de la catedral. Estas conexiones explican muy bien lo que está pasando en la Florencia del Renacimiento, donde artistas, arquitectos, ingenieros y artesanos trabajan muchas veces en los mismos talleres y aprenden unos de otros. Aquí las fronteras entre arte, ciencia e ingeniería parecen mucho más difusas de lo que serán siglos después.

Quizás por eso el Duomo impresiona tanto cuando conoces su historia. No es solamente una iglesia enorme ni una de las imágenes más reconocibles de Florencia, sino el resultado de varias generaciones intentando construir algo cada vez más ambicioso. Y la cúpula de Brunelleschi resume perfectamente aquella Florencia: una ciudad suficientemente rica para soñar a lo grande y suficientemente atrevida para intentar hacer posible lo que todavía nadie sabe cómo construir.

El fnal del tour terminó en otro de los símbolos de la ciudad de Florencia: el puente Vecchio o puente viejo. El Ponte Vecchio es el puente más antiguo sobre el río Arno. Reconstruido en 1345, destaca por sus pequeñas tiendas, ocupadas originalmente por carniceros y desde finales del siglo XVI por joyeros y orfebres. Sobre ellas pasa el Corredor Vasariano, construido para que los Médici pudieran desplazarse entre el Palazzo Vecchio y el Palazzo Pitti sin mezclarse con la multitud. Además, fue el único puente de Florencia que no fue destruido durante la retirada alemana en la Segunda Guerra Mundial.

Podéis seguir descubriendo mis aventuras en Florencia y la Toscana en el siguiente post de Toscana Project 2026 - 05 (en Emeshing.com)


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