The xx - Intro - Live at Coachella 2026
Veo que han capado el vídeo, así que os propongo un short del Coachella:
The xx - Intro - Live at Coachella 2026
En el post de hoy quiero que leáis la siguiente quote que aparece en el recomendable libro titulado "Enamórate del problema, no de la solución", de Uri Levine sobre crear valor antes que agradar a los inversores:
La reflexión de Uri Levine pone el foco en una de las prioridades más importantes para cualquier start-up: crear valor real.
En el ecosistema emprendedor es fácil caer en la tentación de orientar las decisiones hacia lo que puede impresionar a inversores, fondos o analistas. Sin embargo, según Levine, ese enfoque es un error de base. El objetivo principal nunca debería ser agradar a quienes financian el proyecto, sino construir un producto o servicio que realmente funcione y aporte valor al mercado.
Cuando una empresa consigue eso —resolver un problema real, demostrar tracción y construir un modelo de negocio sólido— la satisfacción de los inversores llega de forma natural.
La clave, por tanto, está en la claridad estratégica: explicar bien el plan, el modelo de negocio, las hipótesis de crecimiento y la visión a largo plazo. Los inversores no buscan únicamente entusiasmo; buscan proyectos capaces de convertir una idea en resultados.
En definitiva, la mejor forma de tranquilizar a quienes invierten en una start-up no es intentar complacerlos constantemente, sino centrarse en lo que realmente importa: crear valor y ejecutar bien el proyecto.
Nervios, intriga, dolor de barriga.
Hoy Jueves 24 de Septiembre de 2026 estamos esperando los malditos códigos para poder optar a una entrada para ver a OASIS.
Han incrementado la cifra con 5 nuevos conciertos hasta los 42 en Primavera Verano 2027:
El mail con los códigos para comprar las entradas lo tenéis que recibir desde oasis @ openstageit.com
Y eso da acceso a poder entrar a Ticketmaster con el mismo mail del código y comprar las entradas en cola en una determinada franja horaria desde Viernes 25 de Septiembre hasta Domingo 27 de Septiembre
Suerte a todos!!!
Cuando pensamos en Salvador Dalí, aparecen relojes blandos, paisajes imposibles y personajes surgidos del subconsciente. Sin embargo, este Retrato de Luis Buñuel, pintado en 1924, pertenece a una etapa anterior, cuando el artista todavía estaba buscando su lenguaje y aún no se había convertido en el gran icono del surrealismo.
Dalí conoció a Luis Buñuel en la Residencia de Estudiantes de Madrid, uno de los grandes centros culturales de la España de los años veinte. Allí coincidieron también con Federico García Lorca y otros jóvenes creadores que acabarían transformando el arte y la cultura española. Cuando realizó este cuadro, Dalí tenía unos veinte años y Buñuel veinticuatro. Su amistad era todavía reciente, pero ya compartían una actitud provocadora, inconformista y profundamente moderna.
El futuro cineasta aparece vestido con traje oscuro, camisa blanca y corbata, adoptando una presencia seria y monumental. No sonríe ni mira directamente al espectador. Sus ojos se desplazan hacia un lateral, como si estuviera concentrado en algo que sucede fuera del cuadro. Dalí no pretende mostrar a un joven amable, sino a una personalidad intensa, orgullosa y difícil de descifrar.
La cabeza, grande y perfectamente delimitada, domina toda la composición. Las cejas marcadas, los ojos profundos y las facciones angulosas casi parecen una máscara. El cuerpo, en cambio, se construye mediante amplias superficies oscuras y geométricas. En esta forma de simplificar los volúmenes se perciben las influencias que Salvador Dalí estaba explorando entonces, desde el cubismo hasta la pintura metafísica y las nuevas corrientes europeas.
El paisaje del fondo resulta especialmente inquietante. Los edificios aparecen solitarios, los árboles son delgados y casi secos, y las nubes flotan como extraños objetos suspendidos. No es todavía el universo surrealista que Dalí desarrollaría años después, pero ya encontramos esa sensación de silencio, vacío y misterio que acabaría siendo una de las marcas de su pintura.
También puede interpretarse ese escenario como una prolongación del carácter de Buñuel. El rostro permanece impasible y el paisaje parece igualmente contenido, frío y deshabitado. Todo transmite una cierta dureza emocional. Dalí presenta a su amigo como alguien que observa el mundo desde la distancia, con una mirada crítica que anticipa al futuro director de películas tan radicales como Un perro andaluz, La edad de oro o Viridiana.
La relación entre ambos sería decisiva. En 1929 colaborarían en Un perro andaluz, una película creada a partir de imágenes aparentemente irracionales y asociaciones procedentes de los sueños. La célebre escena del ojo cortado se convertiría en una de las imágenes más impactantes de la historia del cine. Un año después volverían a trabajar juntos en La edad de oro, aunque sus diferencias personales y artísticas terminarían alejándolos.
Por eso, este cuadro es mucho más que un retrato. Es el testimonio de un momento extraordinario en el que dos jóvenes todavía desconocidos estaban a punto de revolucionar la pintura y el cine. Dalí representa a Buñuel antes de convertirse en Buñuel, y al mismo tiempo el cuadro nos permite observar a Dalí antes de transformarse definitivamente en Salvador Dalí.
La obra, un óleo sobre lienzo de 70 × 60 centímetros, se conserva en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. Permaneció inicialmente en manos de Buñuel y posteriormente pasó a sus herederos, reforzando su carácter íntimo y personal.
La historia de la ciencia está llena de avances que, vistos en retrospectiva, parecen inevitables. Pero en el momento en que ocurrieron, muchos de ellos fueron inesperados, incluso accidentales.
Ezra Klein y Derek Thompson recuerdan en Abundancia el célebre ejemplo de la penicilina. El historiador James Phinney Baxter III la describió como el “moho azul que entró por la ventana de Fleming gracias a una afortunada brisa”. Más allá de la metáfora, la idea captura algo esencial: algunos de los descubrimientos más importantes de la humanidad han surgido gracias a una mezcla de curiosidad, persistencia… y suerte.
Lo mismo ocurrió con el ARN mensajero. Durante décadas fue una línea de investigación marginal, poco valorada y con resultados inciertos. Sin embargo, cuando apareció el SARS-CoV-2, esa tecnología aparentemente secundaria se convirtió en una de las herramientas clave para desarrollar vacunas en tiempo récord.
Este tipo de avances nos recuerda algo fundamental sobre cómo progresa el conocimiento: la innovación rara vez sigue una línea recta. A menudo surge de caminos secundarios, ideas aparentemente poco prometedoras o experimentos que no buscaban exactamente el resultado que terminaron produciendo.
Por eso Klein y Thompson subrayan la importancia de proteger la investigación científica de presiones políticas o burocráticas excesivas. Cuando los científicos tienen la libertad de explorar, incluso las ideas más improbables pueden acabar abriendo ventanas hacia descubrimientos transformadores.
En ciencia, a veces el progreso llega precisamente desde donde nadie estaba mirando.
El grupo londinense The XX abrió una nueva etapa con esta cancón titulada “On Hold”. Después del minimalismo casi nocturno de xx y Coexist, la banda londinense regresó en 2016 con una canción más luminosa, más rítmica y más expansiva. Seguían hablando de distancia, deseo y heridas sentimentales, pero esta vez lo hacían con un pulso casi pop, apoyado en un sample de “I Can’t Go for That (No Can Do)” de Hall & Oates.
El vídeo oficial, dirigido por Alasdair McLellan, fue filmado en Marfa, Texas, un lugar especial para el grupo, ya que allí escribieron y grabaron parte de I See You. La pieza muestra escenas de instituto, carreteras, fiestas, teléfonos y miradas cruzadas: una América adolescente, cálida y melancólica, donde todo parece estar a punto de empezar o de terminar.
Lo interesante de “On Hold” es que convierte una ruptura en algo casi bailable. La canción habla de una relación que quedó suspendida, de un amor que no terminó del todo, pero tampoco supo continuar. Y ahí The xx encuentran una fórmula perfecta: tristeza emocional, producción elegante y una energía nueva que los saca de la penumbra sin hacerles perder identidad.
Quizá por eso “On Hold” funciona tan bien dentro de su discografía: porque no traiciona al grupo, lo hace crecer. Es The xx mirando atrás, pero con el cuerpo en movimiento. Una canción sobre lo que dejamos en pausa, sobre lo que no dijimos a tiempo y sobre ese momento extraño en el que la nostalgia, por fin, empieza a sonar como una pista de baile.
En el post que os traigo hoy, os muestro un interesante quote que se dice pronunció el gran Albert Einstein y que leí recientemente en el recomendable libro "Enamórate del problema y no de la solución" by Uri Levine
Leyendo el libro Enamórate del problema, no de la solución de Uri Levine, me encontré con esta cita atribuida a Albert Einstein que resume de forma brillante la esencia del emprendimiento.
Las start-ups no son historias de éxito lineales. Son procesos de experimentación continua: probar, equivocarse, aprender y volver a intentarlo. Cada error es una iteración que acerca un poco más al producto correcto y al verdadero problema que merece ser resuelto.
Levine insiste en una idea clave para cualquier emprendedor: el fracaso no es el enemigo, es parte del proceso. Las compañías que terminan cambiando industrias suelen nacer de múltiples intentos fallidos, pivotes y aprendizajes.
En el fondo, la cita refleja una verdad universal sobre innovación:
quien nunca fracasa probablemente tampoco está intentando algo realmente nuevo.
The XX es un grupo formado en Londres en 2005, Romy Madley Croft, Oliver Sim y Jamie xx que construyeron uno de los sonidos más reconocibles del indie contemporáneo mezclando guitarras delicadas, bajos profundos, electrónica minimalista y una sensibilidad emocional completamente propia.
La sesión para KEXP permite apreciar todavía más los detalles de su música: las voces casi susurradas, los espacios vacíos cuidadosamente utilizados y la manera en que las canciones crecen lentamente sin necesidad de explosiones sonoras constantes.
Además, el formato cercano de KEXP encaja perfectamente con la identidad del grupo, mostrando una banda que nunca ha necesitado excesos visuales para generar una atmósfera completamente hipnótica.
Porque gran parte de la magia de The xx reside precisamente ahí: hacer que la música parezca flotar lentamente alrededor del público.
A primera vista, esta guitarra parece haber pasado por una trituradora geométrica. Sus cuerdas, su caja y su mástil siguen ahí, pero aparecen desmontados, desplazados y observados desde diferentes ángulos al mismo tiempo. Esa forma de romper la realidad y reconstruirla sobre el lienzo es una de las grandes aportaciones del cubismo, movimiento en el que Juan Gris ocupó un lugar fundamental junto a Pablo Picasso y Georges Braque.
José Victoriano González Pérez, conocido artísticamente como Juan Gris, nació en Madrid en 1887, aunque desarrolló la mayor parte de su carrera en París. Allí entró en contacto con las vanguardias y creó una versión del cubismo especialmente ordenada, elegante y colorista. Mientras otros artistas llevaron la fragmentación casi hasta la abstracción, Gris procuraba que los objetos continuaran siendo reconocibles.
Pintada en marzo de 1918, La guitarra es un óleo sobre lienzo de 81 por 59,5 centímetros. Actualmente forma parte de la exposición del Museo Reina Sofía:
La guitarra domina el centro del cuadro de Juan Gris, aunque no está representada de manera tradicional. Su cuerpo se divide en superficies ocres, negras y marrones; el mástil asciende en diagonal y las cuerdas se reducen a unas pocas líneas paralelas. Alrededor aparecen otros elementos relacionados con el mundo de la música: varias hojas que parecen contener partituras, una mesa y formas que podrían corresponder a utensilios cotidianos.
La composición funciona casi como un puzle. Los objetos se superponen y se introducen unos dentro de otros, eliminando la perspectiva clásica. No existe un único punto desde el que contemplar la escena. Gris nos muestra simultáneamente distintas caras de la guitarra y de los objetos que la rodean, como si condensara en una sola imagen todos los movimientos de nuestra mirada.
El color tiene una importancia especial. Los tonos anaranjados aportan calidez y convierten la guitarra en el centro visual, mientras que los azules grisáceos, los negros y los blancos equilibran la composición. Pese a la fragmentación, nada parece colocado al azar: líneas, curvas y planos encajan con una precisión casi arquitectónica.
La elección de la guitarra tampoco resulta casual. Este instrumento apareció constantemente en las obras cubistas porque su forma era fácilmente reconocible y, al mismo tiempo, permitía jugar con curvas, rectas, cuerdas y volúmenes. Además, evocaba el ambiente de los cafés, los músicos y la vida cultural parisina, sin perder su fuerte vinculación con la tradición española.
Más que pintar una guitarra concreta, Juan Gris intenta representar la idea de una guitarra. No busca copiar lo que el ojo ve en un instante, sino reunir sus distintas partes, perspectivas y significados. El resultado es una naturaleza muerta que parece silenciosa, pero que conserva ritmo y musicalidad. En cierto modo, Gris hace con las formas y los colores lo mismo que un compositor con las notas: separarlos, ordenarlos y convertirlos en una nueva armonía.
A continuación los conciertos que el grupo de Manchester Oasis ha hecho en Barcelona en su historia, incluyendo los dos de Julio 2027 en el Estadi Olímpic Lluís Companys de Montjuic Barcelona:
Añadir que el concierto de 2000 fue cancelado en el mismo momento en que estábamos entrando en el Pavelló de Vall d'Hebron, y luego nos fuimos a la radio a contarlo...
A veces olvidamos que muchos de los mayores avances de la humanidad no surgieron únicamente de la necesidad, sino también de la decisión colectiva de actuar.
Como recuerdan Ezra Klein y Derek Thompson en su ensayo Abundancia, John F. Kennedy no solo anunció un desafío tecnológico cuando dijo “Elegimos ir a la Luna”. También estaba afirmando algo más profundo: que las sociedades pueden decidir sus prioridades y movilizar recursos para lograrlas.
La historia está llena de ejemplos. El New Deal redefinió el papel del Estado en la economía estadounidense durante la Gran Depresión. La OSRD (Office of Scientific Research and Development) coordinó investigación científica clave durante la Segunda Guerra Mundial. Décadas después, laboratorios financiados con fondos públicos sentaron las bases de lo que hoy conocemos como Internet. Y más recientemente, la pandemia impulsó el desarrollo de vacunas a una velocidad nunca vista.
Es cierto que las crisis suelen actuar como catalizadores. Obligan a concentrar atención, talento y financiación en un objetivo común. Pero el punto central de Klein y Thompson es otro: lo que consideramos una “crisis” también es una elección política y social.
Los líderes, al definir qué problemas merecen atención urgente, determinan dónde se concentra el esfuerzo colectivo.
En última instancia, el progreso no depende solo de la presión de las circunstancias, sino de la voluntad de priorizar, invertir y actuar. En otras palabras, de decidir —como dijo JFK John F Kennedy— qué elegimos hacer.
Antes de llenar sus cuadros de relojes blandos, paisajes imposibles y figuras surgidas de los sueños, Salvador Dalí pintó escenas mucho más serenas y reconocibles. Una de las más bellas es Figura en una ventana, realizada en 1925, cuando el artista tenía apenas veintiún años. En ella aparece su hermana Anna Maria, de espaldas, contemplando el mar desde una ventana abierta de la casa familiar de Cadaqués.
La composición parece sencilla, pero resulta muy eficaz. La joven ocupa el centro del cuadro, apoyada tranquilamente sobre el alféizar. La ventana funciona como un marco dentro del propio cuadro y dirige nuestra mirada hacia el paisaje mediterráneo. Al fondo vemos el agua en calma, una pequeña embarcación, la costa y algunas construcciones lejanas. Todo transmite una sensación de silencio, intimidad y pausa, como si estuviéramos observando un momento privado que no debería ser interrumpido.
Salvador Dalí no nos muestra el rostro de Anna Maria. Este detalle hace que la figura conserve cierto misterio y permite que el espectador imagine sus pensamientos. Puede estar esperando a alguien, recordando algo o simplemente disfrutando del horizonte. Su posición relajada y la luz suave crean una atmósfera melancólica, aunque no triste. Es más bien ese estado de tranquilidad en el que uno se queda mirando el mar sin necesidad de hacer nada más.
El cuadro refleja claramente la influencia de artistas como Jean-Auguste-Dominique Ingres y Pablo Picasso, especialmente en la solidez de la figura y en el cuidado con el que está construida la escena. También muestra el interés inicial de Dalí por el realismo, muy anterior a su etapa plenamente surrealista. La precisión de las telas, el cabello, la madera de la ventana y las pequeñas ondulaciones del agua demuestran que ya poseía una enorme capacidad técnica.
Pero lo más interesante es que, incluso en esta obra aparentemente tradicional, ya aparece una característica muy daliniana: la capacidad de transformar un paisaje cotidiano en algo cargado de emoción. Cadaqués no es únicamente un fondo, sino una parte esencial de la escena. El mar, la luz y el horizonte forman parte del mundo personal del artista y reaparecerán continuamente en sus obras posteriores, aunque convertidos en espacios mucho más extraños y oníricos.
Figura en una ventana pertenece además a un momento muy especial de la relación entre Salvador Dalí y su hermana. Anna Maria fue durante aquellos años una de sus modelos preferidas y aparece en diferentes pinturas. Más adelante, la relación entre ambos se deterioraría, especialmente tras la llegada de Gala a la vida del pintor. Por eso, esta imagen conserva también el recuerdo de una etapa familiar más cercana y tranquila.
Es un cuadro muy diferente del Dalí extravagante que todo el mundo conoce, pero precisamente ahí reside su encanto. Nos permite descubrir a un artista joven, todavía buscando su camino, capaz de convertir una escena doméstica y sencilla en una imagen inolvidable. Una mujer, una ventana y el mar bastan para hablar de intimidad, juventud y deseo de mirar más allá.
Hoy 14 de Septiembre de 2026 la banda británica Oasis anunció su esperada gira Oasis Live'27. La gran noticia es que pasará por mi ciudad Barcelona para al menos 2 conciertos 10 y 11 de Julio de 2027 en el Estadi Olímpic Lluís Companys de Barcelona:
A continuación una anécdota de los periodistas Vilaprinyó y Canut en Los Angeles (California - USA), que aparece en el recomendable libro "La vida en directe: 50 anys del millor periodisme esportiu" de Lluís Canut Permanyer:
La escena describe uno de los episodios más insólitos que Lluís Canut recoge en su libro La vida en directe: 50 anys del millor periodisme esportiu, una obra en la que el periodista catalán revisa medio siglo de experiencias siguiendo la actualidad deportiva internacional. A través de crónicas, recuerdos personales y pequeñas historias, el autor reconstruye el contexto humano que rodea a los grandes acontecimientos del deporte.
La anécdota se sitúa durante uno de los numerosos viajes profesionales que Canut realizó a Estados Unidos para cubrir eventos deportivos. En una época en la que todavía no existían GPS ni navegación digital, moverse por el laberinto de autopistas de Los Ángeles podía convertirse fácilmente en una aventura. Las freeways que circunvalan la ciudad forman una red enorme y confusa para cualquier visitante.
Tras un leve choque por alcance cuando se dirigían hacia Santa Monica, la situación parecía complicarse rápidamente. El conductor del otro coche simuló una lesión cervical y exigió documentación médica o de seguro, algo habitual en un país donde las reclamaciones legales pueden surgir con facilidad incluso en accidentes menores.
La reacción improvisada de Canut fue tan ingeniosa como absurda: proponer que su compañero Vilaprinyó mostrara el carnet VIP de una conocida discoteca barcelonesa, Trauma, como si fuera una identificación oficial. Sorprendentemente, el conductor lo aceptó sin cuestionarlo y anotó el número de la tarjeta convencido de que se trataba de un documento válido.
Historias como esta ilustran el espíritu del libro de Canut: el periodismo deportivo no solo se construye con resultados, títulos o estadísticas. También está lleno de viajes, improvisaciones, situaciones absurdas y momentos de humor involuntario que forman parte del día a día de quienes han seguido el deporte por todo el mundo. En muchos casos, esas pequeñas aventuras terminan siendo tan memorables como los propios acontecimientos deportivos que motivaron el viaje.
A nivel personal esta anécdota de Vilaprinyó y Canut en Los Angeles, me recordó nuestros viajes (no ha llovido ni nada) a USA y Canadá... os pongo los links por si queréis revisitar mis aventuras:
Las motivaciones para crear una start-up pueden ser muy distintas. Algunos emprendedores buscan resolver un problema importante, otros quieren cambiar una industria… y algunos simplemente quieren demostrar que pueden hacerlo mejor.
En el recomensable libro titulado Enamórate del problema, no de la solución, Uri Levine comparte la historia de Nir Zuk, fundador de la compañía de ciberseguridad Palo Alto Networks.
Antes de crear su empresa, Zuk fue uno de los primeros empleados de Check Point Software, una de las compañías israelíes más influyentes en ciberseguridad. Sin embargo, tras un desacuerdo con la dirección, decidió seguir su propio camino y crear una empresa para competir directamente con su antiguo empleador.
Levine lo describe con cierto humor: mientras que su propia motivación suele ser evitar la frustración y resolver problemas relevantes, la de Zuk parecía mucho más directa: la venganza.
Incluso se cuenta que llegó a encargar una matrícula para su coche en California con el texto “CHKP KLR”, abreviatura de Check Point Killer.
Más allá de la anécdota, la historia refleja algo interesante del mundo emprendedor: la motivación importa. Puede venir de la pasión por resolver un problema, del deseo de construir algo grande o incluso de una rivalidad.
Pero en muchos casos, esa energía es precisamente la que impulsa a crear empresas capaces de transformar industrias enteras.