En el post de hoy os traigo un interesante quote o pasaje del recomendable libro en catalán titulado "La vida en directe: 50 anys del millor periodisme esportiu" de Lluís Canut i Permanyer sobre el caviar que conseguían en los desplazamientos del Barça:
"«Caviarini. Caviarini...». Asentí con la cabeza y pedí al traficante un momento para poder concretar el pedido. Junto con De la Cruz hicimos una lista entre los jugadores para saber cuántas latas quería cada uno. El Lagarto y yo, inconscientemente, nos arriesgamos a subir a un coche Lada que nos dio una vuelta por los alrededores del hotel mientras el acompañante del conductor, armado con una pistola, llenaba una bolsa con cerca de un centenar de latas de un caviar exquisito.
En el Bazar de las Especias de Estambul también se podía encontrar supuestamente caviar de alta calidad, pero había que desconfiar. Allí recibí una buena lección. Un chaval que no debía tener más de diez años, al ver mi interés, se me acercó y me dijo: «¿Caviar? Aquí, señor, engañamos menos». Así aprendí que en esta vida uno es víctima constante del engaño."
La anécdota refleja el tipo de historias que el periodista Lluís Canut recoge en su libro "La vida en directe: 50 anys del millor periodisme esportiu". La obra es una recopilación de vivencias acumuladas durante décadas siguiendo al FC Barcelona, a la selección española y a grandes figuras del deporte internacional. Más allá de las crónicas de partidos o los resultados, Canut se detiene en los momentos menos conocidos que rodean al deporte: viajes, negociaciones improvisadas, situaciones surrealistas y pequeñas historias humanas que ocurren lejos del terreno de juego.
En este caso, el episodio sitúa al lector en uno de esos viajes europeos de los equipos españoles en los años setenta y ochenta, cuando los desplazamientos deportivos podían convertirse en auténticas aventuras. Jugadores, técnicos y periodistas compartían hoteles, aeropuertos y largas horas de espera, generando un ambiente muy distinto al del fútbol hiperprofesionalizado actual. Entre partidos y entrenamientos surgían situaciones inesperadas, como aquella peculiar compra colectiva de caviar en Estambul.
El relato también transmite una reflexión más amplia. Canut utiliza la escena —con traficantes improvisados, mercados orientales y negociaciones casi clandestinas— para mostrar una enseñanza que va más allá del deporte: la necesidad de mantener siempre cierto escepticismo. En palabras del propio periodista, una lección aprendida en aquel bazar turco y válida para cualquier ámbito de la vida: la facilidad con la que el ser humano puede convertirse en víctima del engaño.




