Este post representa la sépitima entrega de las crónicas por Florencia y la Toscana, y es la continuación de Toscana Project 2026 - 06 (en Emeshing.com)
Después de ducharnos y desayunar en el hotel, nos fuimos hacia la preciosa Siena. Digo lo de ducharnos a veces, pero es que durante estos días nos duchábamos entre dos y tres veces al día para resistir el calor. Al sol era prácticamente imposible aguantar, aunque en cuanto encontrabas una buena sombra la cosa mejoraba bastante.
Antes tocaba recoger el coche. Fuimos hasta la Europcar más cercana y allí nos esperaba un Opel Mokka, que nos fue bastante bien durante los días que utilizamos el coche para movernos por la Toscana. Cómodo, tamaño razonable y suficiente para nosotros y las maletas. Lo que nos sorprendió menos favorablemente fue el estado de algunas carreteras y autostrade italianas, con un asfalto bastante más maltrecho de lo que esperábamos.
Después de aproximadamente una hora y media llegamos a Siena, una de esas ciudades que prácticamente desde el primer momento te deja claro que tiene algo especial. Su centro histórico conserva perfectamente su estructura medieval, con calles estrechas que suben y bajan continuamente hasta desembocar en uno de los espacios urbanos más impresionantes que hemos visto durante el viaje: la Piazza del Campo.
Esta plaza es verdaderamente espectacular!!! Visita obligada!!! Tiene una peculiar forma de concha, una fuerte inclinación hacia el Palazzo Pubblico y un pavimento dividido en nueve grandes franjas que recuerdan al Gobierno de los Nueve que dirigió Siena durante una de sus épocas de mayor esplendor, entre los siglos XIII y XIV. Todo el espacio parece diseñado para llevar la mirada hacia el Palazzo Pubblico y su enorme Torre del Mangia.
Además, la Piazza del Campo es el escenario del famoso Palio di Siena, la carrera de caballos que enfrenta a las diferentes contrade o barrios históricos de la ciudad y que se celebra dos veces al año. Cuesta imaginar que en esta plaza, normalmente llena de turistas, terrazas y gente sentada tranquilamente sobre el suelo, puedan llegar a correr caballos a toda velocidad rodeados por miles de personas.
Después teníamos hora reservada para visitar la Catedral de Siena, incluyendo la llamada Porta del Cielo, que permite acceder a las zonas superiores del Duomo. Y aquí Siena todavía sube otro escalón. Otro imprescindible en la visita y Toscana Project 2026 !!!
El Duomo de Siena es uno de los edificios religiosos más impresionantes de Italia y, para nosotros, uno de los grandes descubrimientos del viaje. Su construcción comenzó a principios del siglo XIII y durante siglos participaron en ella algunos de los grandes nombres del arte italiano: Nicola Pisano, Giovanni Pisano, Donatello, Pinturicchio, Miguel Ángel o Bernini, entre otros.
Nada más entrar impresiona la combinación de mármol blanco y negro que se repite por toda la iglesia y que prácticamente convierte el interior en una inmensa obra de arte. Pero hay tantos detalles que cuesta saber dónde mirar. El espectacular pavimento de mármol, compuesto por decenas de escenas realizadas durante varios siglos, es posiblemente uno de los elementos más originales de toda la catedral.
Otro de los espacios que más llama la atención es la Biblioteca Piccolomini, decorada con unos frescos de Pinturicchio de colores sorprendentemente vivos. Más que una biblioteca parece una pequeña joya renacentista escondida dentro de la propia catedral.
También resulta curioso descubrir que el Duomo que vemos hoy podría haber sido mucho más grande. En el siglo XIV, en plena época de prosperidad, Siena decidió realizar una ampliación gigantesca que habría convertido la iglesia existente prácticamente en uno de los brazos de una nueva catedral monumental. Se empezaron a construir muros, pilares y parte de la nueva nave, pero la llegada de la Peste Negra de 1348, junto con problemas económicos y estructurales, acabó paralizando definitivamente el proyecto. Todavía hoy pueden verse esos enormes restos del llamado Duomo Nuovo, una especie de recordatorio de hasta dónde llegó la ambición de la Siena medieval.
Y finalmente llegó uno de los mejores momentos de la visita: subir por la Porta del Cielo hasta la parte superior de la catedral. La explicación de la visita guiada fue más bien floja, pero el lugar compensaba de sobra. Caminar prácticamente por encima de las bóvedas, contemplar el interior del Duomo desde otra perspectiva y salir a las zonas exteriores superiores permite entender mucho mejor las dimensiones del edificio.
Desde allí, además, aparecen unas vistas magníficas sobre los tejados de Siena y las colinas de la Toscana. Después de haber visto la Piazza del Campo desde abajo, poder contemplar la ciudad desde las alturas terminaba de completar la imagen de una Siena medieval, compacta y perfectamente integrada en el paisaje.
Siena nos sorprendió mucho. Quizás Florencia concentra una cantidad de obras maestras difícilmente comparable, pero Siena tiene algo diferente: una escala más humana y una sensación mucho más clara de estar caminando por una ciudad medieval que, en muchos rincones, parece haberse quedado detenida en el tiempo.
Y solamente por entrar en la Piazza del Campo y descubrir el interior del Duomo, ya había valido la pena salir de Florencia y empezar nuestra pequeña ruta en coche por la Toscana.
Hasta aquí la séptima entrega de las crónicas por la Toscana. Mañana más en Toscana Project 2026 - 08 (en Emeshing.com)



















