“Altres cismes del barcelonisme han girat al voltant d’un sol protagonista, com va ser el cas de Carles Rexach, centre de partidaris i de detractors del seu joc. Uns aplaudien la seva tècnica depurada i els altres xiulaven la seva manca d’esperit combatiu. Rexach va resumir aquella controvèrsia amb una frase que perduraria en el temps: «Córrer és de covards».”
Traducción:“Otros cismas del barcelonismo han girado en torno a un solo protagonista, como fue el caso de Carles Rexach, centro de partidarios y detractores de su juego. Unos aplaudían su técnica depurada y otros silbaban su falta de espíritu combativo. Rexach resumió aquella controversia con una frase que perduraría en el tiempo: «Correr es de cobardes».”
En el universo del barcelonismo, pocas frases han capturado tan bien el eterno debate entre talento y esfuerzo como esta. Carles Rexach, icono de una época en la que la estética del juego era casi una religión, sintetizó en pocas palabras una filosofía que sigue vigente: no todo se mide en kilómetros recorridos.
Su reflexión no niega la importancia del sacrificio, sino que reivindica el valor diferencial del talento, la inteligencia táctica y la creatividad sobre el césped. En un deporte cada vez más físico y estructurado, esta cita invita a replantear una pregunta incómoda pero necesaria: ¿estamos priorizando el esfuerzo por encima de la excelencia técnica?
Porque, al final, el fútbol y quizá también la vida no siempre premia al que más corre, sino al que mejor entiende el juego.
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