Esta segunda entrega es la continuación de Toscana Project 2026 - 01 (en Emeshing.com)
Empezamos el día como toca en Italia, desayunando a base de paninis, muy ricos, pero también bastante caros. Zumo de naranja, café con leche y a empezar a patear Florencia, que probablemente sea una de las ciudades más bonitas de Italia.
Antes de seguir con la visita, vale la pena entender un poco de dónde viene todo lo que estamos viendo.
Florencia nació como Florentia, una colonia romana fundada tradicionalmente en el año 59 a. C., en tiempos de Julio César. Su situación no era casual: estaba junto al río Arno y en un punto estratégico de las rutas que comunicaban Roma con el norte de la península italiana. La ciudad romana creció siguiendo el clásico trazado de calles perpendiculares, y todavía hoy parte del centro histórico conserva aquella estructura.
Con la caída del Imperio romano llegaron siglos bastante más movidos. Florencia pasó por manos de ostrogodos, bizantinos, lombardos y francos, perdiendo durante un tiempo buena parte de la importancia que había tenido.
El gran cambio llegó alrededor del año 1000, cuando Hugo de Toscana favoreció Florencia como centro político de la Toscana frente a Lucca. A partir de ahí la ciudad empezó a despegar.
Un siglo después, Florencia ya funcionaba prácticamente como una comune, una especie de ciudad-estado con bastante autonomía. En 1138 aparece gobernada por doce cónsules, asistidos por un Consejo de los Cien, formado en buena parte por miembros de las familias comerciantes más poderosas.
Y aquí empieza a explicarse buena parte de la Florencia que vemos hoy. Durante la Edad Media, la ciudad se convirtió en uno de los principales centros comerciales, financieros y culturales de Europa. Florencia hizo fortuna con la lana, la seda, el cuero y, sobre todo, con una red de comerciantes y banqueros que operaba mucho más allá de Italia.
Por cierto, lo del cuero todavía se nota. Hay tiendas, talleres y mercados dedicados al cuero prácticamente por todas partes.
Los comerciantes y artesanos se organizaban en poderosos gremios, las famosas Arti, que no solo controlaban buena parte de la actividad económica y política de la ciudad, sino que también financiaban iglesias, edificios y encargos a artistas. Y esto es fundamental para entender Florencia: el dinero del comercio acabó transformándose en arte.
Pero la historia tampoco fue siempre brillante. En 1348, la peste negra golpeó brutalmente la ciudad y se calcula que pudo acabar con alrededor de la mitad de su población.
Florencia sobrevivió, volvió a enriquecerse y poco después entraría en una etapa que cambiaría para siempre la historia de Europa: el Renacimiento. Pero para llegar hasta ahí primero tenemos que hablar de una familia que acabaría controlándolo casi todo en Florencia. Los Medici, que explicaré en el siguiente post pues fue el hilo conductor del free tour que teníamos a continuación.
Podéis seguir leyendo más sobre mi crónica del viaje en Toscana Project 2026 - 03 (en Emeshing.com)
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