Más allá de las valoraciones millonarias o de las salidas exitosas, el emprendimiento suele empezar con una pregunta mucho más simple: ¿qué problema vale la pena resolver?
En Enamórate del problema, no de la solución, Uri Levine lo resume con una reflexión muy clara sobre el verdadero propósito de crear una empresa:
“A fin de cuentas, se trata de nuestra capacidad de generar un mayor impacto y ayudar a hacer del mundo un lugar mejor. Waze fue mi primera salida de mil millones de dólares; siete años más tarde se produjo una segunda, Moovit —el Waze para el transporte público—, y creo que para la próxima no tardaré otros siete años. Aun cuando la suerte cuenta mucho en este ámbito, permíteme definir suerte como «cuando la oportunidad se encuentra con la preparación». Este libro se trata de prepararnos para cuando llegue ese momento.”
La idea es poderosa porque cambia el enfoque. No se trata únicamente de crear empresas valiosas, sino de resolver problemas reales que afectan a millones de personas.
El éxito —cuando llega— suele parecer cuestión de suerte desde fuera. Pero desde dentro es más bien el resultado de años de aprendizaje, experimentación y preparación.
Al final, la oportunidad siempre aparece. La diferencia está en quién está preparado para aprovecharla.
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