lunes, febrero 09, 2026

Quote de Oliver Sacks sobre la salvación de una buena relación humana (leído en “Núcleos de Influencia”) #quote #relacion #humana #salvacion #problema #brujula #dificultad

 Una sola buena relación puede cambiarlo todo

En el post que os traigo hoy me gusaría reflexionar sobre la gran verdad que contiene la frase siguiente:

“Incluso una sola buena relación humana puede ser una tabla de salvación cuando surgen los problemas, una estrella polar y una brújula que nos guían cuando tenemos que navegar por un océano de dificultades.”

Oliver Sacks


Leí esta frase en el libro “Núcleos de Influencia” de Nacho Mühlenberg, una obra que explora cómo las relaciones humanas son mucho más que conexiones o contactos: son auténticos catalizadores de crecimiento personal y profesional. Mühlenberg propone una visión fresca sobre el poder de rodearte de personas que te inspiran, te retan y te sostienen, tanto en los buenos como en los malos momentos.

La cita pertenece al neurólogo y escritor británico Oliver Sacks, conocido por libros como “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero” o “Despertares”. Sacks combinó ciencia y humanidad como pocos, y sus obras reflejan una profunda comprensión de la mente, la empatía y la condición humana. En esta frase condensa algo que todos intuimos pero a menudo olvidamos: no necesitamos muchas relaciones, sino las adecuadas.

Reflexión personal

Vivimos en un mundo hiperconectado, donde acumulamos contactos, seguidores y “amigos digitales”. Sin embargo, cuando la vida se complica —y siempre lo hace en algún momento— descubrimos que una sola relación auténtica puede ser suficiente para sostenernos.

Esa persona que nos escucha sin juzgar, que nos recuerda quiénes somos cuando lo olvidamos, que nos ayuda a orientarnos cuando todo parece un océano de incertidumbre… Esa relación es, como decía Sacks, nuestra estrella polar.

La frase me invita a valorar más la calidad que la cantidad en nuestras relaciones. A cuidar los vínculos que de verdad importan, y a reconocer que, a veces, la diferencia entre hundirse y salir a flote puede ser tan simple —y tan poderosa— como una conversación sincera con alguien que se preocupa por nosotros.


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