lunes, junio 15, 2026

NBA Finals 2026: la conquista de New York Knicks y la confirmación de la era Wembanyama #NBA #Brunson #Knicks #Wemby #Anunobi #Bridges #Towns #Hart #Alvarado #Spurs #NY

Durante estas Finales NBA 2026 me he levantado cada noche para ver los partidos en directo o en semidirecto. Y aunque mi equipo, los Boston Celtics, no estaba presente, he disfrutado enormemente de una serie que ha tenido de todo: talento generacional, ajustes tácticos, remontadas imposibles, polémicas arbitrales y, finalmente, un campeón que llevaba más de medio siglo esperando este momento.

Los San Antonio Spurs llegaban a la final de la NBA tras protagonizar una de las grandes sorpresas de la temporada. Habían conseguido eliminar a los grandes favoritos, los Oklahoma City Thunder de Shai Gilgeous-Alexander (MVP de la temporada regular), el único equipo capaz de derrotar al conjunto que parecía destinado al anillo. Al frente de los Spurs estaba Victor Wembanyama, un jugador que sigue demostrando que es un factor diferencial como pocos hemos visto en la historia reciente de la NBA. Quizás el potencial de Wemby está a la altura de Shaquille O'Neal en su hype o de Wilt Chamberlain (que nunca vi).

Pero el francés Wembanyama no estaba solo. A su alrededor ha crecido una generación de jóvenes talentos que han dado un paso adelante cuando más importaba. Stephon Castle, Devin Vassell y Dylan Harper, entre otros, protagonizaron actuaciones decisivas durante toda la postemporada. Cuando los Spurs encontraban acierto exterior, especialmente desde la línea de tres puntos, se convertían en un equipo prácticamente imposible de defender.

Y, sin embargo, enfrente estaban unos New York Knicks que llegaban lanzados. Liderados por el capitán Jalen Brunson, habían completado unos playoffs extraordinarios. Tras aquella inesperada derrota ante los Atlanta Hawks, el equipo reaccionó de forma espectacular y encadenó una serie de victorias que reforzaron su confianza. Su capacidad para competir quedó reflejada en remontadas memorables, como la conseguida ante los Cleveland Cavaliers después de verse más de veinte puntos abajo a falta de pocos minutos.

Con el factor cancha a favor, San Antonio Spurs partía como favorito para muchos analistas. Hubo momentos de la serie en los que parecía imposible encontrar soluciones para frenar a Wembanyama. Su impacto defensivo fue extraordinario. Y en defensa no solo intimidaba cerca del aro, también condicionaba cada posesión rival, cerraba espacios imposibles y obligaba a los Knicks a replantear constantemente sus ataques.

Pero si algo caracterizó a Nueva York Knicks fue su resiliencia. Nunca abandonó su estilo de juego. Nunca dejó de buscar alternativas. Nunca dejó de atacar. Nunca dejó de creer.

El mejor ejemplo fue el cuarto partido de la serie. Durante la primera mitad, los San Antonio Spurs parecían imparables. Todo les entraba, especialmente desde el perímetro, hasta construir una ventaja cercana a los treinta puntos. El encuentro parecía sentenciado. Sin embargo, los Knicks volvieron a demostrar por qué habían llegado hasta allí. Jalen Brunson siguió liderando al equipo incluso cuando la defensa rival le obligaba a trabajar cada posesión. 

Recordar que Bruson fue segunda ronda del draft y descartado por Dallas Mavericks... Pero se juntó con sus compañeros de Vilanova Josh Hart y Michael Bridges (fichado de Brooklyn Nets) para que junto a OG Anunobi (fichado de Toronto Raptors) y Towns (fichado de Minnesotta Timberwolves) poder hacer un quinteto espectacular. También otros jugadores desde el banquillo fueron apareciendo en distintos momentos y el equipo comenzó una remontada que parecía imposible.

También hubo detalles tácticos decisivos. Karl-Anthony Towns realizó una gran serie en líneas generales, aunque quedó muy condicionado por las faltas personales en los dos últimos partidos. El cuerpo técnico de San Antonio Spurs supo utilizar los challenges en momentos clave, consiguiendo revertir acciones que podían haber supuesto faltas para Wembanyama y que terminaron castigando a Towns, obligándole a pasar demasiados minutos en el banquillo.

Como ocurre en toda gran final, tampoco faltó la polémica arbitral. Hubo decisiones discutibles y alguna acción que generó debate, especialmente ciertas faltas flagrantes y alguna jugada en los minutos finales. Sin embargo, no creo que los árbitros hayan decidido el campeonato. La diferencia estuvo en la experiencia competitiva, en la capacidad de adaptación y en la fortaleza colectiva de unos Knicks que supieron encontrar soluciones frente al desafío más complejo posible: enfrentarse a Victor Wembanyama.

Como decíamos, New York Knicks presentó un quinteto inicial extraordinario, una rotación sólida con Robinson en la zona, apoyado por Shamet de más a menos y un esforzado Alvarado decisivo en el 4o partido, y una identidad de juego que nunca perdió. Supieron atacar los puntos débiles de la defensa de San Antonio y encontraron la manera de competir contra un jugador que parecía capaz de dominar ambos lados de la pista por sí solo.

Pero además de Jalen Brunson, el factor diferencial tanto en ataque como en defensa fue OG Anunobi, un jugador muy trabajador que defiende como el que más y que cuando hay que anotar también sabe. Sus 33 puntos en el cuarto partido y con el espectacular palmeo fueron decisivos para el anilo de los Knicks. Seguramente ante Spurs  OG Anunobi fue el degundo mejor jugador de Knicks, cuando anteriormente en playoffs tanto Towns como Bridges habían sido capaces de aportar más. 

Por eso, más allá de la decepción de los aficionados de San Antonio, estas Finales dejan dos grandes conclusiones. La primera es que la era de Wembanyama no ha hecho más que empezar. La segunda es que los New York Knicks han recuperado definitivamente su lugar entre las grandes franquicias de la NBA.

Desde aquí, mi enhorabuena a los New York Knicks. Han tenido que esperar 53 años desde aquellos títulos liderados por Walt Frazier para volver a tocar la gloria. No pudieron conseguir ningún anillo ni con Pat Ewing, ni con Starks, ni con Jeremy Lin, ni con Carmelo Anthony. Esta vez ha sido Jalen Brunson quien ha guiado al equipo hasta el campeonato y quien se ha llevado, merecidamente, el premio al MVP de las Finales con hasta 45 puntos en el último partido de las finales de la NBA.

Su decisión de aceptar una renovación que priorizaba la construcción de un equipo competitivo sobre maximizar sus ingresos personales ha terminado dando resultado. Hoy Jalen Bruson puede presumir de haber liderado un proyecto ganador y de haber devuelto a Nueva York al lugar donde siempre soñó estar: la cima de la NBA.

Y para los aficionados al baloncesto, independientemente de nuestros colores, queda el recuerdo de unas Finales de la NBA 2025-2026 apasionantes que nos han regalado noches inolvidables.


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