Hay momentos en los que la historia desmonta nuestros marcos mentales actuales. La política medioambiental en Estados Unidos es uno de ellos. Hoy asociamos la acción climática a la polarización, a bloques ideológicos enfrentados y a la imposibilidad de alcanzar acuerdos duraderos. Sin embargo, durante buena parte del siglo XX, la protección del entorno fue un espacio de consenso transversal en el que republicanos y demócratas competían más por liderar que por bloquear.
La anécdota que recuperan Ezra Klein y Derek Thompson no es solo un giro irónico de la historia: es una invitación a repensar cómo se construyen las mayorías políticas y cómo cambian las etiquetas ideológicas con el tiempo. Nixon impulsando algunas de las leyes medioambientales más importantes de la historia de EE. UU. y Reagan reivindicando su papel en la regulación ecológica de California rompen el relato simplificado que proyectamos desde el presente. Nos recuerdan que las coaliciones políticas son contingentes, que los consensos existen cuando los problemas se perciben como compartidos y que las ventanas de oportunidad se abren y se cierran.
En clave actual, y también europea, la reflexión va más allá del medio ambiente: habla de la capacidad de los sistemas políticos para abordar retos estructurales cuando dejan de tratarlos como armas culturales y los convierten en proyectos de país. La pregunta implícita es incómoda: si entonces fue posible, ¿qué ha cambiado en nuestras instituciones, en los incentivos políticos y en la conversación pública para que hoy parezca tan difícil?
"Cumplió su palabra. Firmó las leyes de Política Medioambiental Nacional, de Aire Limpio y de Especies en Peligro, y creó la Agencia de Protección Medioambiental, con lo que podría decirse que se convirtió en el presidente estadounidense más ecologista del siglo xx. La cuestión era que Nixon, como republicano, no constituía una anomalía al tomarse en serio las preocupaciones medioambientales del momento. «Puede que les esté revelando un secretito: en realidad, es uno de los secretos mejor guardados de Washington», dijo a la nación el presidente Ronald Reagan en 1984. A continuación describió el liderazgo que había mostrado California al aprobar leyes de protección del medio ambiente. Señaló que el país había seguido los pasos de California. Y después soltó el toque final. «El secreto al que me refiero es que cuando se tomaban gran parte de esas medidas, casualmente el gobernador era yo», añadió Reagan."
from "Abundancia: Cómo construimos un mundo mejor" by "Ezra Klein, Derek Thompson, Jesús Cuellar"
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