Había llegado el día que llevaba meses esperando. Si tuviera que resumir en una sola jornada el motivo por el que este año decidimos cambiar el Primavera Sound por el Mad Cool, sería este sábado 11 de julio.
El cartel reunía dos de los grupos que más ganas tenía de volver a ver: Nick Cave & The Bad Seeds y Pulp. Junto con Pixies, eran los auténticos imprescindibles de esta edición y el principal motivo para recorrer los más de seiscientos kilómetros que separan Barcelona de Madrid.
Una mañana de arte antes del rock
La jornada comenzó lejos de los escenarios. Después de desayunar unas tostadas con jamón ibérico, un zumo de naranja y un café con leche, nos dirigimos al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Era una visita que tenía pendiente desde hacía tiempo. Poder contemplar en persona el Guernica de Pablo Picasso es una de esas experiencias que justifican por sí solas una visita a Madrid.
Más allá de la obra más famosa del museo, también disfrutamos recorriendo las salas dedicadas a artistas como Salvador Dalí o Anglada Camarasa, entre otros grandes nombres.
La visita tuvo también un componente de actualidad. Durante esos días, parte del personal del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía mantenía una huelga para denunciar la situación laboral derivada de la reducción de plantilla y de las condiciones de trabajo, un conflicto que llevaba ya varias semanas y que también formaba parte del ambiente que se respiraba en el museo.
Bocadillo de calamares… y una escena inesperada
Después del Museo Reina Sofía, justo en la misma Plaza del Emperador Carlos V, detrás de Atocha, fuimos al Brillante, donde disfrutamos de un clásico bocadillo de calamares acompañado de una cerveza y un vermú de grifo.
Cuando ya estábamos terminando de comer ocurrió una escena completamente inesperada. Un perro de gran tamaño, propiedad de una clienta que estaba en la terraza, mordió a uno de los camareros. En pocos segundos la tranquilidad del local dio paso a un gran revuelo y fue necesaria la intervención policial.
Afortunadamente nosotros ya habíamos terminado de comer y emprendimos el camino de regreso al hotel antes de poner rumbo, por última vez, al recinto del Mad Cool.
Descubriendo los escenarios pequeños
Con menos prisas que los días anteriores aprovechamos para recorrer zonas del festival que todavía no conocíamos.
Nos acercamos primero al Loop Iberdrola Stage, donde predominaban las sesiones electrónicas y los sonidos más contundentes, una propuesta muy diferente al resto del cartel.
Pero el verdadero descubrimiento fue el Mahou Stage 5. Tanto este escenario como el Stage 4 estaban instalados en una carpa climatizada. Lo descubrimos demasiado tarde, prácticamente el último día del festival, pero se convirtió inmediatamente en uno de los rincones más agradables del recinto para escapar del calor madrileño.
TTSSFU: una agradable sorpresa
Precisamente en el Stage 5 vimos a TTSSFU, la banda británica liderada por Tasmin Stephens, una de las nuevas propuestas del shoegaze procedentes de Wigan, cerca de Manchester.
No era uno de los grupos que llevaba marcados en rojo antes del festival, pero terminó siendo una agradable sorpresa. El ambiente íntimo del escenario, unido a la comodidad del recinto climatizado, ayudó a disfrutar de un concierto muy sólido y con un sonido muy cuidado.
La música de TTSSFU combina shoegaze, dream pop y rock alternativo, con guitarras cargadas de reverberación y un sonido que recuerda a Slowdive, The Cure o Wolf Alice. Antes de iniciar este proyecto, Stephens fue guitarrista de la banda de post-punk Duvet.
El significado exacto de las siglas TTSSFU continúa siendo un secreto, pues la propia artista Tasmin Stephens ha explicado que prefiere no revelarlo
The Black Crowes: oficio y rock clásico
Antes habíamos pasado por el Region of Madrid Stage para ver a The Black Crowes.
La veterana banda estadounidense volvió a demostrar por qué sigue siendo una referencia del rock clásico. Sin grandes artificios, apoyándose únicamente en sus canciones y en su experiencia sobre el escenario, ofrecieron un concierto correcto y muy profesional. Quizá no fue una actuación especialmente memorable dentro del conjunto del festival, pero sí permitió disfrutar de algunos de sus temas más conocidos.
The Black Crowes es una banda estadounidense de rock sureño, blues rock y hard rock, formada en Atlanta, Georgia, en 1984 por los hermanos Chris Robinson y Rich Robinson. Su sonido bebe del blues, el soul y el rock clásico de los años setenta, con influencias de bandas como The Rolling Stones, Faces, The Allman Brothers Band y Led Zeppelin.
Setlist – The Black Crowes
- Remedy
- Cruel Streak
- Sting Me
- Jealous Again
- Hotel Illness
- Bad Luck Blue Eyes Goodbye
- Wiser Time
- Hard to Handle — versión de Otis Redding
- Soul Singing
- Oh! Sweet Nuthin’ — versión de The Velvet Underground
- Thorn in My Pride
- She Talks to Angels
- No Speak No Slave
- Twice as Hard
Valoración: 6,5/10
Y esta crónica del Sábado del Mad Cool Festival 2026 continuará mañana en Mad Cool 2026 5/5 en Emeshing.com
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