En la sala del Coloso de la Galleria dell’Accademia de Florencia encontramos el gran modelo de El rapto de las sabinas, una de las creaciones más famosas de Giambologna. La versión definitiva, tallada en mármol, se encuentra en la Loggia dei Lanzi de la Piazza della Signoria. El artista, nacido en Flandes con el nombre de Jean de Boulogne, desarrolló la mayor parte de su carrera en Florencia y se convirtió en uno de los grandes escultores de la corte de los Médici durante la segunda mitad del siglo XVI.
La obra El rapto de las sabinas representa a tres personajes cuyos cuerpos se elevan formando un complejo movimiento en espiral. En la parte inferior, un hombre de mayor edad aparece derrotado y atrapado entre las piernas del joven que se levanta sobre él. Este sostiene en el aire a una mujer que intenta escapar, alzando uno de sus brazos y girando el cuerpo. Las tres figuras se enlazan en una composición de enorme tensión, como si todo el conjunto estuviera ascendiendo y pudiera continuar moviéndose ante nuestros ojos.
Curiosamente, Giambologna no comenzó la escultura pensando en un episodio concreto. Su principal objetivo era demostrar que podía crear un grupo monumental con tres figuras entrelazadas a partir de un único bloque de mármol. Solo más adelante se decidió relacionarlo con el legendario rapto de las sabinas, el episodio en el que los primeros romanos, ante la falta de mujeres en la nueva ciudad, secuestraron a las jóvenes del pueblo vecino de los sabinos. El título permitió dar una explicación narrativa a una obra concebida, ante todo, como un extraordinario desafío artístico.
La gran innovación está en que la escultura no posee un único punto de vista. Para comprenderla completamente hay que caminar a su alrededor y observar cómo cambian las posiciones de los cuerpos. Cada ángulo revela una escena diferente: la resistencia de la mujer, el esfuerzo del joven o la desesperación del hombre vencido. Esta forma de construir el movimiento, conocida como figura serpentinata, es una de las características más representativas del manierismo.
Giambologna terminó el grupo en 1582 y la versión de mármol fue instalada al año siguiente en la Loggia dei Lanzi. El modelo de yeso que vemos en la Accademia permite apreciar el proceso creativo previo y comprobar cómo el escultor estudió cuidadosamente cada giro, cada apoyo y cada gesto. Más allá de la violencia del episodio representado, la obra sorprende por su increíble equilibrio: tres cuerpos unidos en una espiral que parece desafiar el peso del mármol y convertirse en movimiento puro.
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