El mercado laboral está experimentando una transformación profunda y acelerada. La imagen “The Core Skills for 2030” del World Economic Forum (WEF) ofrece una visión muy clara de cómo evolucionarán las competencias más demandadas en los próximos años, según la percepción de los empleadores. No se trata solo de tecnología, sino de una combinación equilibrada entre capacidades humanas, pensamiento crítico y adaptación al cambio.
El gráfico cruza dos ejes clave:
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La importancia actual de una habilidad (2025)
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El crecimiento esperado de su uso de aquí a 2030
En los cuadrantes del gráfico The Core Skills for 2030 by WEF se identifican cuatro grandes bloques que nos ayudan a entender hacia dónde va el talento.
1. Core Skills en 2030: lo imprescindible del futuro
En el cuadrante superior derecho se concentran las habilidades que ya son importantes hoy y que serán aún más críticas en 2030. Aquí destacan:
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Inteligencia artificial y big data: no solo como conocimiento técnico, sino como capacidad para entender, interpretar y tomar decisiones basadas en datos.
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Alfabetización tecnológica: comprender cómo funciona la tecnología para usarla con criterio, no solo consumirla.
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Pensamiento analítico y creativo: analizar problemas complejos y generar soluciones innovadoras.
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Resiliencia, flexibilidad y agilidad: adaptarse al cambio constante será una competencia central, no un valor añadido.
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Liderazgo e influencia social: liderar en entornos híbridos, diversos y distribuidos.
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Curiosidad y aprendizaje continuo: aprender deja de ser una etapa para convertirse en un proceso permanente.
Este bloque define claramente el perfil del profesional del futuro: adaptable, tecnológico y profundamente humano.
2. Emerging Skills: habilidades que ganarán peso
En el cuadrante superior izquierdo aparecen competencias que hoy no siempre son prioritarias, pero cuyo uso crecerá de forma significativa:
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Ciberseguridad y redes: en un mundo hiperconectado, proteger la información es estratégico.
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Sostenibilidad y gestión ambiental: la conciencia medioambiental se traduce en decisiones empresariales.
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Diseño y experiencia de usuario: poner al cliente en el centro desde el diseño.
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Gestión del talento: atraer, desarrollar y retener personas será una ventaja competitiva.
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Docencia y mentoring: transferir conocimiento dentro de las organizaciones cobra cada vez más valor.
Son habilidades que anticipan nuevas necesidades organizativas y sociales.
3. Steady Skills: importantes, pero sin crecimiento esperado
En el cuadrante inferior derecho encontramos competencias que seguirán siendo relevantes, aunque no se espera un aumento significativo en su uso:
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Orientación al cliente y servicio
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Gestión de operaciones y recursos
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Empatía y escucha activa
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Autoconocimiento y motivación
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Pensamiento sistémico
Estas habilidades siguen siendo la base del funcionamiento diario de muchas organizaciones, aunque no marcan la gran disrupción.
4. Out-of-focus Skills: menor relevancia futura
Por último, el gráfico muestra habilidades cuyo peso disminuirá progresivamente:
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Destrezas manuales y precisión física
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Capacidades sensoriales
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Lectura, escritura y matemáticas básicas
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Ciudadanía global o multilingüismo, cuando no van acompañadas de otras competencias estratégicas
No desaparecen, pero dejan de ser diferenciales en un entorno cada vez más automatizado.
Conclusión: tecnología + humanidad
El mensaje de fondo es claro: el futuro del trabajo no es solo digital, es profundamente humano. Las competencias técnicas son imprescindibles, pero solo generan impacto cuando se combinan con pensamiento crítico, creatividad, liderazgo y capacidad de aprendizaje continuo.
Para profesionales, líderes y organizaciones, el reto ya no es anticipar el cambio, sino prepararse activamente para él. Invertir en estas habilidades hoy es construir la relevancia de mañana.
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