"El mejor jugador de Los Álamos era Oppenheimer. Yo llegué a ser muy bueno, muy rápido, pero no le podía ganar a él. Años después supe que cuando dejaron caer a Little Boy encima de Hiroshima, dos grandes maestros japoneses –Hashimoto Utaro, el campeón nacional, e Iwamoto Kaoru, el retador– estaban en el tercer día de un campeonato de Go, a unas tres millas de la zona cero. El edificio en que jugaban quedó casi completamente destruido por la explosión, muchas personas resultaron heridas, y sin embargo estos dos tipos, estos dos maestros de Go, volvieron más tarde ese mismo día, luego del almuerzo, y siguieron la partida hasta el anochecer, mientras hombres, mujeres y niños eran rescatados entre ruinas humeantes y la mitad de la ciudad ardía. Así son los japoneses. Y así de poderoso es el hechizo del Go. Requiere un tipo de inteligencia muy particular, y es realmente inmune al cálculo. Tienes que sentir el tablero para elegir tus jugadas. Es alucinante y perturbador, porque no se puede calcular cuál es el mejor movimiento."
from MANIAC by Benjamín LabatutTweet
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